Con producción, Segundo Frente honra a sus héroes

Con producción, Segundo Frente honra a sus héroes

Por: Eduardo Palomares Calderón
CMKC, Radfio Revolución.-
«Segundo Frente: tierra que honra a sus héroes y mártires», más que una frase de saludo al visitante en Loma Blanca, se ha convertido en una filosofía de trabajo para los hijos de este municipio histórico y rebelde.

«De otra manera no puede ser, porque es un honor vivir en esta serranía», afirma la presidenta del Consejo de Defensa Municipal, Leyanis Riquelmes Batista, mientras que su vicepresidenta, Yudith Aguilar Valverde agrega que «es el compromiso con quienes hicieron posible la obra de la Revolución que hoy disfrutan hombres, mujeres y niños».

En los 535 kilómetros cuadrados del territorio, poblado por 40 298 habitantes, no se ha registrado ni un solo caso con la covid-19, mientras la producción de alimentos marcha a la orden del día en entidades estatales y entre pobladores del llano y la montaña.

Gabriel Sánchez Moragas, director de la Empresa Agropecuaria Sierra Cristal, devora lomas, terraplenes y cauces de ríos para mostrar, con los pies sobre la tierra, cómo a las 1 939 hectáreas planificadas para sembrar por el Consejo de Defensa Provincial, ellos le adicionaron 150, en interés de asegurar con 2 089 hectáreas una mejor campaña de primavera.

«Tuvimos varios meses de sequía –explica Sánchez Moragas–, pero lejos de quedarnos con los brazos cruzados, empezamos a preparar la tierra, y hasta nos arriesgamos un tanto con las primeras siembras, hidratando cangres de yuca, pero logramos enviar unos 60 000 módulos de alimentos para Santiago de Cuba. Ahora las lluvias nos darán mayores volúmenes de viandas y hortalizas».

Palpable es el resultado en las 45 formas productivas que en la entidad agrupan a 1 300 trabajadores, en las áreas facilitadas por la ganadería para agilizar cultivos de ciclos productivos cortos y, sobre todo, en el polígono agropecuario Revolución, experiencia santiaguera presente en todos los municipios, que aquí comprende 30 hectáreas atendidas por obreros habituales y movilizados.

Yuca, ñame, calabaza, maíz y hortalizas en una casa de cultivos tapados rústica, presenta esa forma productiva localizada en Mícara, donde también cuentan los primeros 600 conejos del programa de carne que, junto a más de 2 000 de esos animales, destinará otras naves para 10 000 pollos camperos rústicos e introducirá la crianza de codorniz y faisán.

Ese accionar en nada ha contrarrestado la atención al programa de desarrollo cafetalero, rubro históricamente reconocido como el primer renglón económico del municipio, que en su contribución a la sustitución de importaciones ha cumplido en las últimas cinco cosechas, y esta vez espera crecer hasta las 820 toneladas, en campos compartidos con viandas y frutales intercalados.

Acorde con las indicaciones de la dirección del país, el esfuerzo también está encaminado al fomento del ganado vacuno en el Valle de Mayarí, que entre unas 1 100 cabezas incluye 600 de alto valor genético, y al crecimiento de la masa porcina, a la cual, atendiendo a su resistencia y facilidades de alimentación, se entregan a los productores los primeros cerdos de capa oscura.

Como el más significativo aporte que podría legarle el municipio al país, trascienden sus resultados en el Programa de la Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar, toda vez que los 21 subprogramas en sus nueve consejos populares, y el auge del movimiento en 10 783 patios y 1 635 parcelas, lo mantiene, por 15 años consecutivos, como vanguardia nacional y el mejor del país.

«Lo fundamental –considera el fundador y alma del movimiento en el territorio, Elinerio Calunga Cutiño–, es que la mayoría de nuestras familias han abrazado esta forma de contar con sus propias viandas, hortalizas, condimentos, y hasta carnes, en sus casas o muy cerca de ellas, para que cuando el mercado no pueda ofertarles nada, siempre tengan algún alimento a mano».

Fe de ello dieron, en visitas sorpresivas, el patio de José Antonio Turro Colombié y Moraima Franklin Cabrera, con canteros que facilitan al barrio entre 18 y 20 variedades de hortalizas, y la placa de Martín Romero Leyva, quien además del huerto cercano aprovecha neumáticos desechados para cultivar tomates, lechuga, acelga, ají en cinco variedades y otros condimentos.

A este municipio, que bien podría simbolizar la libertad conquistada por la Revolución triunfante, lo dirigen hoy, comprometidas con el legado de Vilma Espín, dos mujeres ya citadas, mientras que organizados en la UJC, los CDR, la FMC y la ANAP, su pueblo asemeja las columnas rebeldes, cuando, fundamentalmente a pie, marcha al campo cada mañana.

Con el verdor de las plantas, los ríos corriendo, y los hombres y mujeres volcados en el surco, majestuoso se muestra en este empeño laborioso el Segundo Frente, que rinde honores permanentes a la guerrilla que hasta esta heroica tierra llegó, desde la Sierra Maestra.

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