Camilo
En la épica de Perfecto Romero
Por: Juan Antonio Borrego
SANCTI
SPÍRITUS.— ¿Y tu arma donde está?, fue la primera pregunta que le hizo el
Che, cuando hace 50 años lo encontró cargado de ilusiones en las montañas
del Escambray.
Perfecto y Miguel Acebo,
primer secretario del Partido en Sancti Spíritus,
frente a la primera foto que el artista le hiciera a Camilo.
Desconcertado por la interrogante, el joven Perfecto Romero no atinó a
enseñarle la cámara recién comprada que escondía bajo la cubierta de
guerrillero sin barbas, pero enseguida comprendió que aquel aparato,
ganado en los lances de la lotería, podía cambiar el resto de sus días. De
la conversación, el Che salió convencido de que muy pronto tendrían un
laboratorio fotográfico en las lomas de El Pedrero; y Perfecto Romero
comenzó a pensar, que se estaba convirtiendo, sin proponérselo, en
cronista de la contienda rebelde. La guerra lo lleva muy pronto por todo
el centro del país: Fomento, Cabaiguán, Placetas..., el susto de
principiante va pasando poco a poco: "Cuando Alfredo Rodríguez me reveló
las primeras fotos —ha contado Perfecto— yo no sabía a ciencia cierta si
iban a salir o no". El 24 de diciembre de 1958 el azar lo pone frente a
Camilo Cienfuegos en las calles de Yaguajay y el fotógrafo combatiente no
vacila en dejar para la historia la emblemática imagen que tiempo después
la escultora Thelvia Marín convertiría en bronce frente al mismísimo
cuartel.
Luego, en apenas diez meses de trabajo junto al Héroe, vendrían decenas,
cientos de instantáneas al Señor de la Vanguardia, en las que desde muy
temprano el joven "inexperto" va dejando, además de las huellas de la
campaña, una impronta en el arte de fotografiar. El combate y la rendición
de Yaguajay, el júbilo de la victoria, la entrada a Columbia, la
caballería rebelde que llega hasta La Habana el 26 de Julio de 1959, los
encuentros de Camilo con los principales jefes de la naciente Revolución y
su contacto permanente con el pueblo, en buena medida están a salvo
gracias a la épica del artista. Medio siglo después Perfecto Romero ha
regresado a Sancti Spíritus con una mochila repleta de fotos, que desde
este 6 de octubre, en una suerte de homenaje adelantado a propósito del
aniversario 50 de la desaparición física de Camilo, se exhiben en la sede
del Comité Provincial del Partido. Ya no se trata de un pichón de
guerrillero asustado, ni del principiante que vio publicada su primera
foto en una Bohemia de 1959, ahora es el cronista militar, autor de varias
exposiciones en Cuba, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, México o el
fotógrafo cuya obra aparece recogida en doce libros. Él, en cambio, se
define como un guajiro de Cabaiguán que ha tenido la suerte de retratar su
Revolución.
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