Madres cubanas

CMKC felicita a todas las Madres.Mucha salud, paz y amor. Imagen: Santiago Romero Chang.
CMKC felicita a todas las Madres.Mucha salud, paz y amor. Imagen: Santiago Romero Chang.
CMKC felicita a todas las Madres.
Mucha salud, paz y amor.
Imagen: Santiago Romero Chang.

Imagen: Santiago Romero Chang
En el hogar, la madre amanece. Como el revuelo de un ave son sus más tempranos pasos. Junto al olor del café florecen sus pensamientos. «Otro día de batalla», se dice. Y a emprenderlo se dispone

A ti Madre que llena cada rincón de esperanza

Llega el segundo domingo de mayo y, de nuevo, toca la pandemia a la puerta. Que pase, pues, la endemoniada, la tantas veces embestida, la que no queremos a pesar de su insistencia, a ver qué encuentra tras ella.

CMKC felicita a todas las Madres.Mucha salud, paz y amor. Imagen: Santiago Romero Chang.
CMKC felicita a todas las Madres. Mucha salud, paz y amor. Imagen: Santiago Romero Chang.

Día de las Madres, cada amanecer Mamá

En el hogar, la madre amanece. Como el revuelo de un ave son sus más tempranos pasos. Junto al olor del café florecen sus pensamientos. «Otro día de batalla», se dice. Y a emprenderlo se dispone.

Ella puede ser la doctora de la familia, a la que se le han sumado más frentes de salud que los habituales; o la seño del círculo, donde están los pequeños cuyas madres, a su vez, son puntales en otros centros; o la maestra que debe comprobar, casa por casa, cómo están trabajando sus niños desde las orientaciones televisivas que procuran mantener viva la chispa del conocimiento; o la trabajadora comercial que vende productos en algún establecimiento.

Las hay en la zona roja, permaneciendo por semanas lejos de los suyos, para quitarles a los enfermos este mal que dura tanto; también están en las fábricas, o en los campos, sembrando o recogiendo alimentos para la mesa del pueblo; algunas, frente a su máquina, escriben noticias; otras, desde sus propias casas, actualizan documentos, preparan clases, buscan el modo, desde el teletrabajo, de cuidar y cuidarse, sin que su labor se trunque, resueltas a aportar.  

Antes de emprender la marcha que entraña disponerse a trabajar, otras carreras tienen ganadas las madres, que saben, desde temprano, de frijoles en remojo, de horarios de teleclases; de a quién confiarán los cuidados de los que en casa los requieran; de controles exhaustivos de higiene; de exigencias y ropa limpia; incluso cuando estas sean faenas compartidas.   

A ellas, tengan la edad que tengan, trabajen o disfruten ya su merecida jubilación, tocará también animar, como nadie, a los otros; sacudirse su cansancio emocional ante un entorno que al más ecuánime perturba; recomendar; insistir en las precauciones; hallar, de entre los posibles, los más dulces argumentos para que el hijo, que en la adversidad a su pecho acude, reciba de ella la más cálida respuesta. 

Saben de sobra las madres que este domingo sagrado las vuelve a guardar en casa, y vuelve a ser difícil el encuentro deseado; el regalo afectuoso, que entre la escasez y la prudencia tendrá que esperar; el almuerzo compartido de las grandes familias. Pero no ignoran razones.

Saben que ya falta menos, que se alistan las vacunas, que todos los suyos en ello cuentan, que vienen días definitivos que habrá que vivir redoblando energías y esmeros, que más temprano que tarde serán pasado estas horas.

¿Alguien mejor que ellas podrá dar fe de días tremendos? ¿De dudas incontestables cuando el dolor las ha abatido? ¿De miles de modos de levantarse cuando el desaliento acecha?

Ni la rutina tortuosa de lo jamás vivido, ni la lobreguez de un tiempo que cambió el curso del mundo les segará la confianza. Procurar desalentarlas es, desde el intento, un chasco. No hay que buscar demasiado. Son madres cubanas.

Autor: Madeleine Sautié | madeleine@granma.cu

Cuba celebra Día de las Madres en tiempos de pandemia

CMKC felicita a todas las Madres.Mucha salud, paz y amor. Imagen: Santiago Romero Chang.
CMKC felicita a todas las Madres. Mucha salud, paz y amor. Imagen: Santiago Romero Chang.

La madre cubana

Ellas gestaron a los heroicos mambises de nuestras primeras gestas libertadoras y los alentaron con su ejemplo y estoicismo; ellas hoy, al igual que ayer, nutrieron de hijos bravos las filas del Ejército Rebelde.

Son ellas las mismas madres que, cuando la patria lo necesite, mandarán a sus hijos al sacrificio heroico cuantas veces sea necesario para que nunca más vuelva a morir la libertad en nuestra patria.

Hoy vemos aquí a esas madres que han venido de distintos lugares de la Isla y cuánta importancia simbólica tiene este acto en que se rinde homenaje a los rostros curtidos por los años y por los sufrimientos de estas Marianas Grajales.

Los mismos rostros curtidos que vimos durante la guerra civil. Pero vemos mucho más esta noche. Aquí ha venido una madre del campo a traer 15 dólares recogidos centavo a centavo para engrosar las divisas del país y nos habla del hijo que perdió en la lucha contra la tiranía y del hijo que le queda para ofrecerlo a la patria cuando esta lo necesite.

La señora Josefa Galán perdió a su único hijo, su única Palomita –como ella le decía– durante la operación de la Nona de Moa, riquísimo territorio de Cuba donde se explotaba una mina hasta hace poco por una compañía norteamericana a la que la dictadura cedió mediante una concesión onerosa y perjudicial para nuestra economía y soberanía.

Los ataques de los aviones de la dictadura contra los campesinos, surtidos de armas en la Base Naval de Caimanera, hecho comprobado con papeles en poder del Ejército Rebelde, únicamente después del secuestro de ciudadanos norteamericanos por las tropas rebeldes, fue que los aviones dejaron de volar y bombardear por aquellas zonas.

Y volviendo a la señora Josefa Galán, es un hecho ejemplar que, cuando estaban dando sepultura a los féretros con los cadáveres de los cinco compañeros caídos en aquella operación, ella se me acercó, no para pedirme nada, a pesar de su miseria, no para llorar por el hijo que había perdido, sino para ofrecer el rifle de su hijo a la Revolución y su propia vida.

De Cuba a todas las Madres…

Hace pocos meses, cuando aún no se había aplicado la Reforma Agraria en la zona de Sagua de Tánamo, nos volvimos a encontrar con aquella madre abnegada y valiente. Tampoco nos pidió nada. Vino hasta nosotros para reiterarnos su ofrecimiento de luchar si la patria se veía amenazada.

Fuente: Diálogo del Comandante Raúl con las madres campesinas, publicado en el periódico Revolución, el 9 de mayo de 1960.

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