La ciencia ha salvado a Cuba, informa el Ministro de Salud Pública de Cuba

La ciencia ha salvado a Cuba, informa el Ministro de Salud Pública de Cuba
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La ciencia ha salvado a Cuba, informa el Ministro de Salud Pública de Cuba

Los resultados de Cuba frente a la COVID-19 muestran cuánto ha hecho la nación para ganar la batalla a una enfermedad devastadora contra el ser humano, aseveró el doctor José Angel Portal Miranda, ministro de Salud Pública, al presentar una actualización de los aportes de la ciencia en este combate, ante un plenario emocionado y orgulloso de la presencia de los destacados científicos que protagonizan la proeza de salvarnos.

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Recordó que en 2020 se logró un buen control de la epidemia que fue posible mantener hasta principios de 2021, a pesar del aumento de casos que significó la entrada de las nuevas variantes del SARS-COV-2 entre diciembre y febrero.

Desde el inicio de 2021 el contexto epidemiológico cubano tuvo un crecimiento sostenido de casos, hasta alcanzar en agosto las mayores cifras el día 23, con 9 907 casos, repasó el Ministro.

Señaló, a partir del pasado 20 de septiembre –fecha en que más de 40 000 personas estababan ingresadas con el virus– comenzó el descenso acelerado de los activos, reportándose el 27 de octubre 8 261, que significó una reducción de 32 723 activos (75 % menos de ingresados) en 27 días.

Sin embargo, el país no se ha detenido en el desarrollo de sus medios para enfrentar la enfermedad. Destacó que en el último año se ha continuado expandiendo la red de Laboratorios de Biología Molecular, hasta llegar a todas las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud. Hoy funcionan 27 instituciones de ese tipo, con capacidad para procesar 25 000 pruebas de PCR diarias.

Se refirió a la actualización constante y oportuna de nuestros protocolos, teniendo en cuenta la situación epidemiológica y las mejores experiencias, lo que permitió enfrentar con mayor precisión las diferentes complicaciones.

Ponderó la estrategia de combate a la pandemia, de la cual el Plan para la prevención y control del coronavirus, aprobado por el Consejo de Ministros en fecha tan temprana como enero de 2020, propició anticipar los riesgos y actuar sin improvisación, al adoptar decisiones.

Del Plan, resaltó que uno de sus principales ejes es la organización de los servicios de Salud, en los cuales se ha trabajado de manera escalonada en la disponibilidad de camas de hospitalización, el aprovisionamiento de ventiladores pulmonares y otros equipamientos médicos y tecnológicos, así como en la preparación de los profesionales y técnicos que laboran en la zona roja y en el resto de los centros y servicios.

Esta manera de actuar –recalcó– ha posibilitado, durante la mayor parte de la epidemia, mantener el equilibrio entre las necesidades y las capacidades de camas hospitalarias y otros servicios para el tratamiento de los pacientes positivos, a pesar de los momentos tensos que se vivieron recientemente con el incremento significativo de los casos y la crisis con el oxígeno medicinal.

Al ratificar la voluntad política de nuestro Partido y Gobierno, de poner en primer lugar la salud de las personas, el Ministro de Salud Pública destacó cómo esta ha tenido, entre sus premisas imprescindibles, una gestión de Gobierno basada en el empleo de la ciencia.

«Justamente en la ciencia se han encontrado las mejores respuestas para combatir al virus, y a pesar de la tragedia que ha significado la propagación en el mundo, su acelerada dispersión ha impulsado el desarrollo del conocimiento de una manera sin antecedentes en Cuba», afirmó.

Valoró el trabajo de las universidades cubanas y sus nexos con el sector de la Salud, en un valioso ejemplo de cooperación, así como la integración del sistema de Salud con la industria biotecnológica, y con otras instituciones de investigación y centros de producción, lo que favoreció valiosos aportes en el combate a la COVID-19.

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Algunos de los aportes de la ciencia

  • Concreción de 23 000 proyectos de investigación e innovación desarrollados tanto a nivel nacional, provincial como institucional, que abarcan investigaciones básicas, clínico-epidemiológicas y sociales.
  • De las 261 investigaciones nacionales: 41 son ensayos clínicos, 14 intervenciones poblacionales, cuatro estudios de intervención, 59 estudios clínicos observacionales, 65 epidemiológicos, 44 relacionados con el diagnóstico de la enfermedad, 19 investigaciones sicológicas y sociológicas, así como otros 15 estudios asociados.
  • Conformación de una carpeta con 27 productos desarrollados por las empresas de BioCubaFarma: cuatro inmunomoduladores, tres antivirales, tres medicamentos antinflamatorios, tres vacunas con aprobación de uso de emergencia y dos candidatos vacunales aún en ensayo clínico, cuatro diagnosticadores serológicos, cuatro diagnosticadores moleculares y cuatro equipos médicos.
  • Disponibilidad de hisopos y medios de cultivo, que posibilita una amplia cobertura diagnóstica.
  • Empleo de más de 170 ventiladores pulmonares producidos por la industria biofarmacéutica, para la atención a pacientes graves.
  • El Centro de Estudios Avanzados de Cuba ha producido insumos nanotecnológicos, utilizados por los Laboratorios de Biología Molecular.
  • Estudios relacionados con el diagnóstico molecular de la COVID-19 y sus variantes circulantes, la introducción de nuevos medicamentos, la modelación matemática a fenómenos epidemiológicos, así como otras investigaciones clínicas, genéticas, sicológicas y sociales.
  • Modelos de pronósticos que han dado luz sobre la marcha de la enfermedad y han servido de guía para aprobar acciones sanitarias en dependencia del escenario epidemiológico.
  • Estudios moleculares y asociados con la carga viral, que han aportado conocimientos del virus y constituido base para otras investigaciones que posibilitan avanzar en estudios clínicos y de la efectividad de nuestras vacunas y candidatos vacunales.
  • Empleo y desarrollo de medicamentos como los interferones (Heberferón, Heberón y Nasalferón); el uso temprano de estos antivirales ha evitado que la mayoría de los pacientes avancen a etapas graves de la enfermedad.
  • Productos como el péptido Jusvinza y los anticuerpos monoclonales Nimotuzumab e Itoulizumab, ayudaron a lograr tasas de recuperación de pacientes graves superiores al 80 %.
  • Estudio de la epidemiología severa y la correlación entre la incidencia y la mortalidad, tanto por territorios como a nivel de país, lo cual ha permitido adoptar medidas en dependencia de la situación.
  • Abordaje a la anticoagulación, con la utilización de la Estreptoquinasa.
  • Uso de la inteligencia artificial para evaluar los exámenes radiológicos y tomografías computarizadas de tórax para el diagnóstico de neumonía, a partir del contagio con la COVID-19.
  • Estudios asociados al comportamiento de la enfermedad en edades pediátricas.
  • Combinación innovadora de medicamentos cubanos, incluido el uso de la Biomodulina T y el Surfacén, con una supervivencia del 99,9 % en los pacientes tratados.
  • Desarrollo de acciones de salud mental y de apoyo sicosocial.
  • Algoritmo de atención a pacientes convalecientes, que tienen asociada múltiples acciones.
  • Estudio de secuelas renales, neurológicas, pulmonares y sicológicas, producidas por la COVID-19.
  • Tratamiento con el uso de las células madres para las lesiones inflamatorias y fibrosis pulmonares.
  • Soluciones informáticas (Plataforma de Autopesquisa, Higia, Sistema de Control Sanitario Internacional, Sistema de Gestión de Muestras de PCR, Plataforma Geoinformática Andariego Vida).

Los diputados Juan Carlos Rodríguez Díaz, de Pinar del Río; el destacado científico Jorge Berlanga, de La Habana; Luis Marino Portuondo Ramírez, de Santiago de Cuba; y el doctor Jorge González Pérez, de La Habana, coincidieron en la valiosa labor de la ciencia cubana frente a la COVID-19, a pesar de enfrentar obstáculos como el genocida bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de Estados Unidos, recrudecido durante la pandemia, y enaltecieron la obra y el pensamiento brillante de Fidel.

Cristina Luna Morales, diputada por Granma, propuso hacer un reconocimiento –una vez más– a nuestros médicos y enfermeras, trabajadores del sector de la Salud y científicos, por su dedicación a salvar vidas en estos tiempos difíciles. Al respecto, el miembro del Buró Político del Partido y presidente de la ANPP, Esteban Lazo Hernández, sugirió tomar la propuesta de la diputada como un acuerdo de la Asamblea, lo cual fue aprobado por unanimidad.

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Autor: Liz Conde Sánchez | internet@granma.cu

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