El último compromiso

Por: Laura Mercedes Giráldez

El coronel Pedro Yadín Domínguez, quien se encontraba en Venezuela el pasado 3 de enero, cuando se produjo la desproporcional agresión belicista contra esa nación sudamericana, comparte su testimonio | internet@granma.cu

El coronel Yadín Domínguez se sabe, como sus hermanos caídos, acreedor del honor de haber defendido la soberanía de nuestra América. Foto: José M. Correa
Era de madrugada. Bala y metralla en su cuerpo, y en los de otros a su lado, fueron la alarma de lo que se convertiría en un combate atroz, desigual.

«Un ataque artero y criminal del Gobierno de Estados Unidos provocó que compañeros míos estén muertos hoy», cuenta –desde su silla de ruedas y portando visibles heridas de guerra– el coronel Pedro Yadín Domínguez, quien se encontraba en Venezuela el pasado 3 de enero, cuando se produjo la desproporcional agresión belicista contra esa nación sudamericana. El hecho, asegura, «demostró la calaña del imperio».

Cuando bombas, drones, aviones sin piloto y helicópteros descargaron su furia en el terruño de Bolívar, pretendían «no dejar a nadie con vida». Sin embargo, no contaban con que encontrarían resistencia y ferocidad en la respuesta.

Cumplían el sagrado deber de proteger a un pueblo hermano, de «ayudarlos en su defensa». Y, en consecuencia, actuarían.

Tras la agresión requirió atención médica y no le sorprendió recibirla de especialistas venezolanos. «En todo momento sentí su apoyo», afirma. El agradecimiento ha sido el tratamiento más eficaz para esa dolencia que no tiene cura, porque parece anidar allí donde solo llegan el abrazo, la palabra sincera, el honor.

Pudiera pensarse –ingenuos los que lo hagan– que la dosis de coraje de este coronel ha sido usada ya. Mas, tras pasar frente a los restos de los 32, cuadrarse ante ellos, y quizá, susurrarles la despedida, ha dicho luego, sin temor alguno, y con toda hidalguía, que le haría frente a cualquier amenaza a su tierra. ¿Sería ese el último compromiso con aquellos otros quijotes?

Pedro Yadín Domínguez y sus compañeros sabían que, un adiós cualquiera, en un día cualquiera, durante una llamada cualquiera, podría ser el último. Y, aun así, no hubo titubeos en sus «sí», a riesgo de todo y, a cambio, también de todo, o acaso, ¿no es el deber cumplido la gratificación más grande?

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Lazaro Santana dijo:
1

16 de enero de 202606:02:31
HONOR Y GLORIA

Edys Gonzalez Reyes dijo:
2

16 de enero de 202607:50:49
Héroes como ellos demuestran que en Cuba hay un pueblo forjado con amor y dignidad lleno de coraje y amor patrio conscientes de ser hijos de la Patria Grande como lo dijo Simón Bolivar. Cumpliendo el sagrado deber de saldar nuestra deuda con la humanidad del internacionalismo. Gloria Heterna a nuestros Hermanos Cubanos y Venezolanos que la Patria los Contempla Orgullosa. Viva la Revolución y su Amor por la Humanidad

CubanOz dijo:
3

16 de enero de 202609:04:57
En CUBA sobra coraje

Ximena dijo:
4

16 de enero de 202610:23:01
Gracias gracias Cuba! Gracias noble pueblo cubano digno! Gracias héroes de la humanidad! Transformamos nuestra ira y dolor en fuerzas de unidad para terminar con este criminal sistema capitalista

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