Por- Isabel María Ferrera Téllez
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Como cada 24 de febrero Cuba celebró y mamtiene activa un conjunto de motivaciones por una fecha de profunda significación como el Día del Trabajador de las Comunicaciones, la Informática y la Electrónica.

Más que una efeméride, es un justo tributo a miles de hombres y mujeres cuyo trabajo incansable teje las redes invisibles y construye los puentes digitales que conectan a la nación consigo misma y con el mundo.
Es un día para reflexionar sobre la vital importancia de un sector que, a pesar de los desafíos, se erige como pilar fundamental para el desarrollo socioeconómico, la soberanía tecnológica y la vida cotidiana de cada cubano.
La elección del 24 de febrero para esta celebración no es fortuita, sino que hunde sus raíces en un momento trascendental de la historia cubana. Fue en esa fecha, pero del año 1958, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro hizo la primera transmisión radial desde la Sierra Maestra, inaugurando la histórica emisora Radio Rebelde.
Este hecho marcó un antes y un después en la comunicación revolucionaria, demostrando el poder de la palabra para unir, informar y movilizar, incluso en las condiciones más adversas.
Desde entonces, el mensaje de libertad y resistencia resonó en cada rincón de la isla, gracias a la audacia y el ingenio de quienes hicieron posible esa proeza tecnológica y comunicativa. Este espíritu de ingenio, resiliencia y compromiso con el pueblo es el que hoy encarnan los trabajadores del sector.
El sector de las Comunicaciones, la Informática y la Electrónica en Cuba es vasto y multifacético. Abarca desde las infraestructuras de telecomunicaciones que garantizan la conectividad móvil y fija (a través de ETECSA, por ejemplo), hasta los centros de investigación y desarrollo de software, las empresas de electrónica y automatización, y los servicios postales que aún hoy conectan a las familias y garantizan el flujo de información y paquetería.

En el ámbito de las Comunicaciones, la expansión de la telefonía móvil y el acceso a internet ha transformado la interacción social y el acceso a la información. Millones de cubanos se conectan diariamente a través de sus dispositivos, acceden a servicios bancarios en línea, estudian, trabajan y se entretienen.
Las redes de fibra óptica se extienden, llevando Nauta Hogar a más familias y el 2G/3G/4G a más localidades, aunque el camino hacia una conectividad universal y de alta velocidad sigue siendo una prioridad y un desafío constante.

La radio y la televisión, con sus múltiples canales y emisoras, siguen siendo medios esenciales para la información, la cultura y la educación.
La Informática ha tomado un papel protagónico en la modernización del país.
La digitalización de trámites y servicios gubernamentales avanza, buscando simplificar la vida del ciudadano y aumentar la eficiencia de la administración pública. El desarrollo de software nacional es una apuesta por la soberanía tecnológica, con soluciones que van desde aplicaciones móviles hasta sistemas de gestión empresarial y plataformas para el comercio electrónico.
La ciberseguridad se ha convertido en una preocupación central, y especialistas cubanos trabajan arduamente en proteger las infraestructuras y la información sensible en un entorno global cada vez más interconectado y amenazante.
La Electrónica, por su parte, aunque quizás menos visible para el ciudadano común, es la base material de todo el ecosistema. Desde el mantenimiento y reparación de equipos hasta el diseño y ensamblaje de componentes (donde las condiciones del bloqueo económico dictan serios desafíos), los ingenieros y técnicos electrónicos garantizan que la tecnología funcione y se adapte a las particularidades del contexto cubano. Su labor es vital para la resiliencia tecnológica del país.
No se puede hablar del desarrollo de este sector en Cuba sin mencionar los enormes desafíos que enfrenta. El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos es, sin duda, el obstáculo más grande, limitando el acceso a tecnologías de vanguardia, software, componentes y financiamiento.
Esto obliga a los profesionales cubanos a una constante búsqueda de soluciones creativas, a la adaptación de tecnologías existentes y al desarrollo de alternativas propias con ingenio y escasos recursos.
A pesar de estas limitaciones, los logros son innegables. La formación de miles de profesionales de alta calificación en universidades y centros tecnológicos cubanos es uno de los mayores éxitos.
Estos especialistas son la fuerza impulsora detrás de cada innovación, cada mejora en la infraestructura y cada proyecto que avanza.

Los Joven Club de Computación y Electrónica, por ejemplo, han desempeñado un papel crucial en la alfabetización digital de la población, acercando la tecnología a todos los segmentos de la sociedad.
La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto, una vez más, la importancia estratégica de este sector. La capacidad de mantener al país conectado, de facilitar el teletrabajo y la educación a distancia, y de desarrollar aplicaciones para el seguimiento de la enfermedad y la distribución de recursos, fue posible gracias al esfuerzo extraordinario de estos trabajadores. Su dedicación garantizó que Cuba no se detuviera y que la información vital fluyera, demostrando la capacidad de respuesta y adaptación del sector.
Mirando al Futuro: Conectividad, Soberanía y Transformación Digital
El futuro del sector de las Comunicaciones, la Informática y la Electrónica en Cuba se vislumbra como un camino de profundización de la transformación digital. Los planes nacionales apuntan a una mayor informatización de la sociedad, a la expansión de la infraestructura de telecomunicaciones, al desarrollo de la industria nacional de software y a una mayor integración de las tecnologías en todos los ámbitos de la vida.
La inteligencia artificial, el big data y la computación en la nube son campos emergentes donde Cuba busca posicionarse, apostando por la formación de talentos y la creación de soluciones propias.
En este y futuros jornadas, para los trabajadores de las Comunicaciones, la Informática y la Electrónica, el reconocimiento no es solo por el trabajo ya realizado, sino también por el compromiso con el futuro.
Es una celebración de la inventiva, la dedicación y la resistencia de quienes, día a día, construyen el pulso digital de Cuba. Son ellos quienes, con sus conocimientos y pasión, continúan tejiendo la red que nos conecta, nos informa y nos impulsa hacia adelante, reafirmando que la tecnología, en manos de un pueblo decidido, es una poderosa herramienta para la soberanía y el bienestar.























