Yeny mi mensajera

Yeny es una joven mensajera que no escatima esfuerzos para ayudar a las personas adultas, enfermas o con otro tipo de situación personal.

Crónica
Por: Santiago Miguel Carnago López
CMKC, Radio Revolución
.- Gran batalla lograr esta foto de Yeny mi mensajera, pero de qué valdría la crónica sino la conocen
Consejo popular José María Heredia. Tocan a la puerta, abro y me recibe una sonrisa, amplia, criolla, juvenil.

Me muestra el solapin colgado en la blusa.
— Me llamo Yeny y soy su mensajera.

Había escuchado acerca de los y las mensajeras que en medio de la covid 19 desafían el calor y las distancias.

Sabía de la voluntariedad de un gran grupo de jóvenes de todos los sectores, que abrazan la idea de apoyar a los vulnerables, sobre todo, a las personas impedidas físicamente y a los de la llamada tercera edad.

Siempre para evitar que deambulen por las calles en colas y otras gestiones propias del hogar donde, por lo regular viven solos, pero verla tan de cerca fue, como ganar un palco de primera fila para el mejor espectáculo del mundo.

Yeny es gastronómica y su centro recreativo cultural “El Karaoke” está cerrado como la mayoría de los centros de este tipo en el país.

Recuerdo que en tiempos normales, la veía pasar ataviada con personal distinción y maquillada con gusto y elegancia, por eso, quizás no la relacioné de momento con la muchacha que me hablaba detrás del nasobuco, de pie sobre la acera cerca de la puerta, en jeans y zapatillas, con una mochila a la espalda y la sonrisa, esa sonrisa cubano-santiaguera que no se repite en ningún lugar de la isla.

— Yo vengo cuando haya algo en la bodega, en la carnicería o si reparten módulos, Ustedes no me vayan a hacer colas por favor yo estoy al 100 para ayudarlos en eso.

Yeny es una joven mensajera que no escatima esfuerzos para ayudar a las personas adultas, enfermas o con otro tipo de situación personal.
Yeny es una joven mensajera que no escatima esfuerzos para ayudar a las personas adultas, enfermas o con otro tipo de situación personal.

Y yo diría que Yeny está al 200 o al 300, porque sube y baja como una veleta, recogiendo libretas de abastecimiento (gracias a dios que existen porque sino…)

Pero no solo a “sus familias” como ella llama a las que les tocan por asignación: Yeny la mensajera, apoya a todos en el barrio.

En ocasiones nos apena cuando (como dicen los guajiros) “Al resistero del sol” va de la carnicería a la bodega, de la bodega a la farmacia, de la farmacia a la zona de defensa y vuelve y va.

Yeny es una joven mensajera que no escatima esfuerzos para ayudar a las personas adultas, enfermas o con otro tipo de situación personal. Esta es la historia.
Yeny es una joven mensajera que no escatima esfuerzos para ayudar a las personas adultas, enfermas o con otro tipo de situación personal. Esta es la historia.

Sí, descansa, claro que descansa pero no sabemos cuándo.

Come, claro, por supuesto que si, pero no conocemos en que tiempo lo hace, lo que si sabemos y evidenciamos, es que todo el tiempo anda cumpliendo tareas, caminando y hasta corriendo, siempre con esa sonrisa folclórica y criolla.

Pienso ahora que el calificativo “mensajera”, está mas que bien puesto:
Porque esta muchacha es como una paloma que alza el vuelo cada día y te hace respirar la paz de la confianza, la fe y la esperanza.

Una paloma mulata, endémica y patrimonial porque nos pertenece como raíz de pueblo.

Como toda paloma, Yeny la mensajera tiene nido y polluelos, pero su misión de cada día es desplegar las alas al cielo y honrar a sus compatriotas.

Venerar al prójimo y contribuir con su esfuerzo a que la Covid 19 se detenga y no cobre más vidas de Cubanos.

A veces quisiéramos abrazarla.

Ya llegará el día.

Por ahora tenemos su mensaje de amor, sacrificio, altruismo y esa alegría de vivir que te impregna cuando abriendo sus alas de amor, toca a la puerta cada mañana y te regala su sonrisa.

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