Por, Yamaili Almenarez González
Este segundo domingo de mayo, cuando Cuba celebra el Día de las Madres, Santiago de Cuba volvió a convertirse en escenario de profundo respeto y memoria.

En el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, flores y silencio se unieron para rendir tributo a Mariana Grajales Cuello, paradigma de mujer, de patriotismo y madre de todos los cubanos.
Una ofrenda floral, a nombre del pueblo de Cuba, fue depositada en el panteón que resguarda los restos de la insigne mambisa.

Al homenaje asistieron las máximas autoridades del Partido y el Gobierno en la provincia, generales de las Fuerzas Armadas, representantes de la Federación de Mujeres Cubanas, la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, pioneros de la escuela Amistad Con los Pueblos pertenecientes al proyecto Centenario y una representación del pueblo santiaguero, que año tras año acude a este sitio sagrado de la patria.
En este contexto de evocación y compromiso, también fue recordada Doña Rosario García, madre de Frank País, símbolo de entereza y dignidad en los años más difíciles de la lucha clandestina. Su ejemplo, al igual que el de Mariana, trasciende generaciones como expresión del amor convertido en sacrificio por la libertad de Cuba.
La jornada fue además momento de homenaje para los siete combatientes internacionalistas caídos en Venezuela, hijos de esta tierra que llevaron la solidaridad más allá de las fronteras. Sus nombres y su entrega fueron evocados como parte inseparable de la historia de un pueblo que no olvida a quienes dieron su vida por causas justas.
Mariana Grajales, desde su ejemplo y sus enseñanzas, continúa forjando el ideal de patriotismo en cada cubano. Mientras, los pasillos del Museo a Cielo Abierto de Santa Ifigenia reciben a miles de santiagueros que, en recogimiento, rinden tributo a sus madres y a todas de la Patria, en un diálogo íntimo donde el silencio dice más que las palabras.























