Este martes 23 de junio de 2026 el pueblo cubano rinde tributo póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez. (+ Cobertura Especial | internet@granma.cu

Foto: Juvenal Balán
EL HOMENAJE AL COMANDANTE RAMIRO VALDÉS MENÉNDEZ SE EXTIENDE POR TODO EL PAÍS
Desde esta mañana el pueblo artemiseño rinde tributo póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, señaló en su cuenta en X la Primera Secretaria del Partido de ese territorio, Gladys Martínez Verdecia.
EL PUEBLO DE BAYAMO DESPIDE AL COMANDANTE RAMIRO VALDÉS MENÉNDEZ
Bayamo, Granma.— El sol de la mañana cubre con su luz calidez el parque museo Ñico López, aquel antiguo cuartel Carlos Manuel de Céspedes que el 26 de Julio de 1953 fue asaltado junto al Moncada por la Generación del Centenario.
Allí, donde la historia se hizo carne, el pueblo de Bayamo se congregó este martes para rendir tributo póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
En la ceremonia, ofrendas florales a nombre del Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; del General de Ejército Raúl Castro Ruz; de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, y del pueblo de Cuba, acompañaron el homenaje al eterno combatiente del Moncada y la Sierra Maestra.
Entre flores y rostros abatidos, afloraron las historias que revelan la dimensión humana del Comandante. No creo que le hubiese complacido un discurso grandilocuente; preferiría esta mañana de recuerdos vivos, de anécdotas que dibujan a un hombre de pueblo, sencillo y profundo que fue.

UN HOMBRE DE DETALLES
Rafael Corrales Urquiza, Teniente Coronel jubilado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, no pudo faltar al homenaje. Luego de rendir tributo, con la mirada perdida en algún punto del pasado, desgranó los recuerdos vinculados a Ramiro Valdés Menéndez quien lideró la Columna 4 del Ejército Rebelde después del traslado del Che hacia Minas de Frío.
Corrales guarda esos años de juventud cuando era un «inverbe», como dice, y recibía instrucciones en las acciones combativas, especialmente durante la ofensiva de verano en la Sierra Maestra. Estuvo con Ramiro en el puesto de mando de La Mesa, y luego en Agua al Revés, donde la ofensiva apretaba y todos los recursos militares se racionalizaban.
«Estando en el puesto de mando de La Mesa, a mí se me rompió el pantalón de una manera trágica… un pantalón verde olivo, y él me vio con el pantalón roto, se me veía la pierna y me dijo: ‘¿y por qué tú no te coses el pantalón?’ Yo le dije: ‘Comandante, yo no tengo agujas, no tengo hilo, no tengo nada’.
«Ramiro llamó a Olguita Guevara y le indicó: ‘Cósele el pantalón’. Ella le preguntó dónde me iba a meter quitármelo y él dijo ‘Delante de ti’, sin titubeos. Y me quedé en calzoncillos, mientras Olguita cosía la única prenda que tenía».
Posteriormente a Ramiro se le indica trasladar el campamento principal de la Columna 4, de La Mesa hacia Agua al Revés, al oeste de Santana en la propia Maestra.
«En Agua al Revés la escuadra no tenía nada que comer. Solo el agua del río y un campito de caña de la variedad media luna que Ramiro había declarado reserva estratégica para cuando no quedara absolutamente nada.
«Ya llevábamos como siete días que no comíamos nada, y bebíamos agua y agua, y eso lo que da es más hambre.
«Una mañana, sintiéndome morir de hambre, me levanté temprano y me metí al cañaveral. Partí una caña, convencido de que nadie me veía. Pero Ramiro que ya estaba despierto, escuchó el crujido y fue para allá.
«Oye, Rafelito, tú has desobedecido mis órdenes’, me dijo. Sentí una vergüenza inmensa. Era un muchacho y era consciente que había violado la disciplina. Pero entonces Ramiro agregó: ‘No, esto queda entre tú y yo, no te aflijas. Cómete la caña y no digas nada».
«Él podía haberme botado de la guerrilla, sin embargo, me dejó comer la caña. Le agradecí ese gesto, no solo por dejarme comer la caña, también por la salida que le dio al problema y su discreción.
«A Ramiro lo considero como un verdadero patriota, un hombre de pueblo, muy discreto en su forma de actuar; ejemplo en lo personal y en lo colectivo».

UN APASIONADO DE LA HISTORIA
El licenciado Javier Andrés Vega Leyva, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en Granma, también asistió al homenaje. Para él, era una oportunidad de despedir al hombre que hizo historia, pero que siempre se resistió a hablar de sí mismo.
Vega recordó un encuentro en La Demajagua, hace dos años, cuando pronunció las palabras centrales en el acto por el aniversario 156 del inicio de las gestas independentistas. No imaginaba que Ramiro Valdés estaría allí, escuchándolo.
Terminado el acto, algunos compañeros le dijeron: «Javier, el Comandante Ramiro quiere hablar contigo.
«Estuvimos en el protocolo de La Demajagua conversando de historia. Muy interesado por pasajes de la historia local y , por supuesto, él también compartió anécdotas fundamentalmente relacionadas con la figura del Comandante en Jefe».
Pero la historia no terminó allí. Dos o tres meses después, Vega recibió una llamada, una invitación del Comandante Ramiro para seguir conversando de historia en una visita a la Ciudad Monumento Nacional.
«Para mí era un honor que un joven historiador —como yo siempre digo y me confieso, un aprendiz de historiador— pudiera compartir con él, pero esta vez le pedí hacerme acompañar de Ludín Fonseca y Aldo Daniel Naranjo, dos destacados historiadores de la provincia.
«Fue una tarde maravillosa. Estuvimos aproximadamente dos horas conversando con él, intercambiando, compartiendo. Le obsequiamos algunos libros de la historia de Bayamo y de Granma.
«Era ya un hombre de avanzada edad, pero con mucha energía, vitalidad y lucidez», describió Vega.
En esa conversación, el joven historiador hizo una pregunta que muchos se habían hecho: «Comandante, ¿usted no piensa escribir su historia? La respuesta de Ramiro fue: Ni Fidel pudo lograrlo. Hizo mucha resistencia en contar las cosas en las que él fue protagonista. Nosotros lo intentamos de provocar, pero no cedió.
«Nos confesó que muchas personas le habían pedido que contara, que escribiera su historia personal. Era tan sencillo que no quería. Decía que la historia que siempre debía contarse era la de Fidel, la de Raúl, la del Che. Él sencillamente había estado al lado de esos hombres que construyeron y forjaron la Revolución Cubana».
Tras este testimonio, podemos concluir que Ramiro Valdés Menéndez vivió, no como un protagonista que buscó el centro del escenario, sino como un hombre discreto que supo estar en el lugar correcto, en el momento correcto, por la causa correcta.
Durante horas se han congregado cubanos de todas las edades en la avenida Rancho Boyero, frente a la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas, para rendir un último adiós al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez.
En la apertura de este simbólico homenaje estuvieron presentes miembros del MININT y las FAR; el director de Casa de las Américas Abel Prieto, embajadores en Cuba de otras nacionalidades, familiares y amigos del Comandante Ramiro.
También estuvieron presentes en el homenaje representaciones de los cuerpos militares de naciones amigas.

El pueblo cubano rinde homenaje póstumo al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, en la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

En La Habana, el homenaje tuvo lugar a partir de las 10:00 horas en la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde estarán expuestos los restos mortales del querido combatiente.
El propio martes, en todas las capitales provinciales y en el Municipio Especial Isla de la Juventud, se realizan ceremonias de homenaje, a las 10:00 horas.
En cumplimiento de su última voluntad de descansar junto a sus compañeros de lucha y cerca del Guerrillero Heroico, los restos mortales del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez serán inhumados, en la mañana del jueves 25 de junio, en ceremonia con honores militares en el Mausoleo del Frente de Las Villas, en el Complejo Escultórico Ernesto Che Guevara, de la ciudad de Santa Clara.

«Año del Centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz»






















