Por: Laura Mercedes Giráldez
A pesar de las presiones brutales para impedir su realización, el próximo 7 de julio se llevará a cabo una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde Cuba denunciará las acciones agresivas del gobierno de EE. UU. contra la Isla | internet@granma.cu

Confrencia de prensa de Bruno Rodriguez Parrilla Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba.
«El bloqueo y la política de agresión y hostilidad del gobierno de Estados Unidos contra Cuba es una amenaza para la existencia y el bienestar del pueblo cubano para el ejercicio de sus derechos humanos. Es una amenaza para la paz, la seguridad y la estabilidad regional. Es una amenaza para cualquier estado soberano que podría quedar sujeto a medidas de similar carácter agresivo y extraterritorial en el futuro».
Así lo afirmó, en conferencia de prensa este martes, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, tras anunciar que el próximo 7 de julio se celebrará una sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo el tema 38 de su agenda, titulado: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiera impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.
El canciller dijo que, junto al resto de los Estados miembros de la ONU, la Mayor de las Antillas «denunciará las acciones agresivas del gobierno de Estados Unidos contra nuestro país, que incluyen la amenaza de agresión militar directa en quebrantamiento del derecho internacional y de la paz y la seguridad internacionales y regionales».
Asimismo, denunciará el cerco energético que, junto a otras medidas de intensificación extrema del bloqueo, constituyen un acto de genocidio tipificado también como un castigo colectivo y una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos de los cubanos y del derecho internacional humanitario, aseguró.
Así, la Asamblea General, «podrá abordar esta cuestión con objetividad y en apego a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular el respeto a la igualdad soberana entre los Estados y la integridad territorial e independencia política, la prohibición de la amenaza o del uso de la fuerza, el respeto a la libre determinación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos, así como la solución pacífica de controversias», sostuvo.
También hizo énfasis en la certeza de que la inmensa mayoría de la comunidad internacional respalda y respaldará a la nación antillana. «Se trata de una situación urgente porque la agresión multidimensional del gobierno de EE. UU. contra Cuba ya está en curso y se intensifica».
En ese sentido, precisó que no consiste en un peligro por venir o una amenaza futura, es un crimen de lesa humanidad en plena ejecución. Sus daños humanitarios son crecientes, los sufrimientos y privaciones que provoca a nuestro pueblo aumentan cada día, insistió.
Además, indicó que «esa agresión de carácter sistémico se refuerza con el uso del poder comunicacional, digital y mediático monopólico, para intentar aislar y desacreditar a Cuba, y para tratar de justificar el crimen injustificable que el imperialismo comete contra nuestro pueblo».
Al respecto, dijo que «ha quedado demostrado en publicaciones o de medios de prensa cubanos o internacionales la conexión, la articulación y el uso deliberado por parte del Departamento de Estado, de medios de prensa estadounidenses como parte de esa agresión».
Ello se complementa –dijo– con un despliegue diplomático intenso en casi todas las capitales del planeta y en el ámbito multilateral. «La misión permanente de Estados Unidos en Nueva York, en la sede de las Naciones Unidas, en otros organismos internacionales y sus embajadas en todas las latitudes realizan presiones inéditas para tratar de impedir que se realice esta la sesión del 7 de julio», denunció.
EVIDENCIAS
Sobre ese tema, se refirió a tres documentos estadounidenses que hoy circulan de manera clandestina y que son la base de las reuniones y las presiones que ejercen contra diplomáticos y funcionarios de gobierno en distintas latitudes, aseguró.
- «It’s time for change in Cuba». («Es tiempo de cambiar en Cuba»). Plantea que Cuba es una amenaza directa a la Seguridad Nacional de EE. UU. debido a su apoyo a actores hostiles, al terrorismo y a la inestabilidad regional y complementa la orden ejecutiva 14 4 0 4.
- En la primera línea dice, «The regime must reform. Don’t vote for his propaganda». («El régimen tiene que reformarse, tiene que cambiar, no vote por su propaganda»). De igual forma se refiere a la próxima votación de la resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre el bloqueo a Cuba, que ha recibido siempre el apoyo abrumador de la mayoría de los Estados miembros, «a pesar de algún intento de contaminarla, dañar procesalmente la consideración del tema o incluso haber ejercido, en particular el año pasado, presiones brutales para obligar a Estados a que modifiquen su discurso».
- «Totalmente calumnioso, dedicado a tratar de presentar a Cuba como parte beligerante en la guerra que ocurre en Ucrania. Lleno de mentiras, sin una sola evidencia, sin un solo dato».
«CUBA HA SIDO, ES Y SERÁ UN PAÍS DE PAZ»
Durante la conferencia, Rodríguez Parrilla rechazó «tajantemente la amenaza militar de la mayor potencia militar y nuclear del planeta contra una Isla pequeña, un país del sur». Y reiteró que «en Cuba no hay bases militares extranjeras y que el Secretario de Estado miente deliberadamente cuando afirma lo contrario. La única base extranjera que usurpa territorio de nuestro país es la base estadounidense que ocupa territorio en Guantánamo. La Habana fue el lugar donde se firmó la proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz. Cuba ha sido, es y será un país de paz», sentenció.
Además, insistió en que las autoridades de la nación caribeña han cooperado y continuarán cooperando, a pesar de su hostilidad, con el gobierno de EE. UU., en materia de aplicación de la ley. En el enfrentamiento al narcotráfico, al crimen internacional organizado, a la trata de personas y particularmente el terrorismo.
Ello, a pesar de que Cuba es víctima hoy de actos terroristas y de la instigación al terrorismo y la violencia que se ejerce desde territorio de EE. UU. con absoluta impunidad, con financiamiento, participación de terroristas convocados, evidencia que fue entregada y es constantemente actualizada a ese gobierno, reiteró.
Y recordó el frustrado intento de penetración de un comando terrorista fuertemente armado, por la zona de Corralillo. Reiteró también que Cuba no participa en la guerra de Ucrania y que persigue al mercenarismo tal como establece la Constitución de la República.
Recientemente, el gobierno de EE. UU. trató de impedir que una agencia internacional del sistema de las Naciones Unidas, el Programa Mundial de Alimentos, aprobara ayuda humanitaria en alimentos para el pueblo cubano. A pesar de ello, el gobierno de EE. UU. quedó totalmente aislado en una votación democrática, recordó.
Se refirió, además, al contraste de esos hechos con los supuestos montos de ofrecimientos de ayuda humanitaria de Washington a la nación cariñena, los cuales no han sido concretados en su totalidad.
«Cuba es una nación amante de la paz y del diálogo. Creemos en el multilateralismo y en el papel central de la Organización de Naciones Unidas. Persistiremos en preservar a la América Latina y el Caribe como una Zona de Paz», significó el Canciller. «Para las cubanas y cubanos es sagrada la patria libre, soberana, digna e independiente. Por ese ideal varias generaciones de patriotas han pagado el precio supremo y soportado todos los sacrificios. Ahora no será diferente frente a un escenario de agresión que no deseamos y que esperamos que nunca ocurra, lucharemos hasta las últimas consecuencias».
En respuesta a una interrogante de Granma, el Canciller argumentó que en Cuba «hay niños recién nacidos muriendo como consecuencia de los efectos de esta política extrema de estrangulamiento. Se ha deteriorado la expectativa de vida de los niños diagnosticados con cáncer por la carencia de dispositivos, tecnología, equipamiento o incluso tratamiento idóneo que no están a nuestro alcance».
«Pero hoy en Cuba no hay una crisis humanitaria como la que describen los instrumentos internacionales». En ese sentido resaltó que «los daños humanitarios gravísimos que están provocando el cerco energético y la intensificación del bloqueo son totalmente deliberados».
«En ninguna situación humanitaria en Cuba, la Isla puede constituir una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos ni a su política exterior ni a su economía», declaró.
Por otra parte, sostuvo que «las conversaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos no muestran progreso». Se ha dicho que la conducta de la delegación del gobierno de EE. UU. está acompañada de declaraciones agresivas contra Cuba, de amenazas incluso de agresión militar de la aplicación de medidas coercitivas o actos de bloqueo adicionales, de la declaración ofensiva contra la unidad de nuestro pueblo, contra la independencia, acompañado del persistente pero fallido intento de hacer injerencia y determinar los asuntos internos de los cubanos o la constante filtración de información tóxica a las redes digitales y a los medios de prensa o incluso la utilización políticamente motivada y a veces cómplice de algún que otro medio de prensa estadounidense para difundir una narrativa engañosa».
A pesar de todo eso, Cuba seguirá dispuesta al diálogo y a la solución pacífica de diferencias, sobre las bases del derecho internacional, en igualdad y respeto, en interés recíproco y beneficio mutuo, sin injerencia en los asuntos internos de Cuba, insistió.























