Mirelis Fonseca: La Voz voz eterna en el éter

Ángela Carrasco en entrevista exclusiva por CMKC, Radio Revolución: "Aquí de Nuevo"

Crónica homenaje publicado en CMKC-Facebook, tras el deceso de la colega: Mirelis de las Mercedes Fonseca Montejo.

Hay historias que no se escriben con tinta, sino con ondas sonoras. Historias que viajan en la frecuencia modulada, que se cuelan por las rendijas de los receptores y se instalan en el corazón de los oyentes como un abrazo que no se olvida. Esta es la historia de una de esas voces. Una voz que nació en Santiago de Cuba, creció entre micrófonos y se convirtió en alma sonora de la CMKC Radio Revolución. Esta es la historia de

Mirelis de las Mercedes Fonseca Montejo

Ángela Carrasco en entrevista exclusiva por CMKC, Radio Revolución: "Aquí de Nuevo"
Ángela Carrasco en entrevista exclusiva por CMKC, Radio Revolución: «Aquí de Nuevo». En primer plano:Mirelis de las Mercedes Fonseca Montejo.

Había una vez, una niña que caminaba de la mano de su padre por los pasillos de una emisora. El olor a papel de guiones, el zumbido de los transmisores, la luz roja que se encendía cuando alguien hablaba al aire… todo aquello era para ella un mundo mágico. Esa niña era Mirelis. Y su padre, trabajador de la CMKC, fue su primer guía en el fascinante universo de la radio. No pasó mucho tiempo antes de que ella misma quisiera probar. 

A los 7 u 8 años, ya grababa La Edad de Oro junto a otros niños. Su voz, aún pequeña pero firme, ya prometía algo grande. Luego vinieron los programas juveniles, las travesuras propias de la edad, y aquella complicidad con su amiga Ileana Navarro Pupo, que aún hoy la recuerda con una sonrisa entre lágrimas. Pero Mirelis no solo jugaba a ser locutora desde el círculo de interés: era locutora desde el sentimiento más puro. 

Y con apenas 15 años, dio el salto definitivo: se integró al Club Juvenil de la CMKC, bajo la dirección de Luis Carreres Zequeira. Participó en espacios como Radio Juvenil y, en 1979, ocurrió lo que ya era un presagio: obtuvo el Gran Premio en el Festival Nacional de la Radio. No era una niña prodigio, era una vocación que se hacía realidad.

Pero Mirelis sabía que el talento, sin estudio, se desvanece como el eco. Por eso, siendo aún muy joven, se inscribió en el primer curso de formación de locutores en Santiago de Cuba. Y allí, entre compañeros y maestros, se destacó como una de las más brillantes. No se detuvo ahí. El tiempo la llevó a las aulas universitarias, donde se convirtió, primero en licenciada en Español- Literatura y luego en Máster en Ciencias de la Comunicación Socia. También obtuvo diplomados en Periodismo y en Relaciones Públicas. Porque ella entendía que la radio era mucho más que una voz bonita: era pensamiento, estructura, ética y emoción.

Y así, con esa preparación, llegó a ser Especialista en Arte de los Medios, una profesional capaz de mirar la comunicación desde todas sus dimensiones: la estética, la técnica, la teoría y, sobre todo, la humana.

En 1987, Mirelis inició su carrera profesional como locutora en la CMKC. Y desde entonces, no hubo un solo día en que su voz no surcara el éter santiaguero. Fue locutora, sí. Pero también fue actriz. Y qué actriz. El cuadro dramático de la emisora la tuvo como una de sus más grandes exponentes. Era capaz de hacerte reír con una comedia y, al minuto siguiente, quebrarte el alma con un drama. No interpretaba personajes: los encarnaba.

En 2025, ganó el premio a la Actuación Femenina en el Concurso Félix B. Caignet. Y en 2019, fue galardonada en el género de propaganda por su trabajo Homenaje a Juan Almeida. Era una artista completa, de esas que ya no quedan. Pero además, fue directora de programas.

Ella sabía cómo llevar un espacio al oyente, cómo construir un guion que emocionara, cómo elegir la música justa, el corte exacto, la palabra precisa. ¿Y los programas? Ah, los programas. Estampas, con esa inconfundible manera de decir el título que solo ella tenía. Aquí de Nuevo, el espacio dominical que conectaba con el pueblo. La Trova de Siempre, Del Amor y la Experiencia, Época de Todos. Cada uno llevaba su sello: sensibilidad, calidad, entrega.

Pero Mirelis no se guardó su saber. Fue profesora de Teoría de la Comunicación, y cuántos locutores, cuántos comunicadores y directores de programas pasaron por sus manos y salieron mejores. Fue jurado en el 35 Festival Nacional de la Radio y en otros certámenes de prestigio, siempre con una mirada crítica pero generosa, siempre dispuesta a reconocer el talento ajeno y a impulsarlo. 

Un compañero la recuerda así: «Tuve la dicha de trabajar a su lado y saber que, en cada grabación, tenía a una maestra en radio y comunicación. Luz eterna para usted, profe.» Y es que Mirelis era de esas personas que enseñan incluso sin hablar, solo con su ejemplo de disciplina, de entrega, de amor por el oficio.

El pasado viernes, como tantos otros días, Mirelis se despidió de sus colegas del cuadro dramático con la naturalidad de quienes se saben eternos. Se acercó a Obers Rodríguez Emmanuel, a quien llamaba cariñosamente «Eumi», y le dijo con ese tono entrañable que siempre lo envolvía:

«Cuídate mucho, Eumi. Nos vemos el lunes para volver a reencarnar a nuestros personajes.»

Se abrazaron, rieron, planearon. Como si el tiempo no tuviera prisa. Y al día siguiente, sábado, en el horario de Época de Todos, aún conversaba animadamente con los colegas de Con el Sol y Rancho Mexicano, compartiendo historias, riendo, siendo ella misma. 

No sabíamos, ninguno lo sabía, que lo que separaba aquella alegre jornada era la madrugada del domingo. El tiempo, ese director caprichoso, torció el libreto sin avisar.

En la madrugada de este 12 de julio, Mirelis cerró los ojos. Su corazón dejó de latir. Se fue a pocos días de cumplir 61 años.

Pero quienes hacemos radio sabemos que las voces verdaderas nunca se apagan. Se vuelven eco, se instalan en la memoria de los oyentes y, como las ondas, atraviesan paredes, ciudades y años. 

Mirelis se fue, sí

Su legado queda en cada programa que dirigió, en cada alumno que formó, en cada oyente que aprendió a amar la radio gracias a ella. 

La radio santiaguera está de luto

También está de orgullo. Porque tuvimos entre nosotros a una de las más grandes. Y aunque su voz ya no suene en los micrófonos, su ejemplo seguirá vibrando en cada palabra que pronunciemos al aire.

Mirelis de las Mercedes Fonseca Montejo: locutora, actriz, directora de programas, guionista, asesora, especialista en Arte de los Medios, Máster en Ciencias de la Comunicación, profesora de Teoría de la Comunicación, Artista de Mérito del ICRT. Sobre todo, una persona dulce y batalladora, como la describió su amiga Ileana Navarro. Una mujer que amó a su hija Yanela con todo el alma, que cuidó a su madre Romelia, que compartió su vida con su esposo Rubén, y que regaló su voz a todo un pueblo. 

Hoy, desde esta casa que fue suya, los que quedamos solo atinamos a decir: buen viaje, Mirelis. Gracias por la luz, por los guiones radiales perfectos, por la exigencia implacable de tu dirección y por la calidez humana que siempre nos regalaste. 

Tu función no termina, solo cambia de escenario. Y desde algún lugar del éter, seguiremos escuchándote en cada silencio, en cada programa bien hecho, en cada locutor que diga «Estampas» con la misma pasión que tú. 

Hasta siempre, profe. Tu voz no se apaga: se vuelve leyenda.

Día del Locutor Cubano. Portada: Santiago Romero Chang
Entre ellos, Mirelis de las Mercedes Fonseca Montejo, realizó una vida artístico-profesional de primer nivel desde muy pequeña y así se le recuerda en cada Día del Locutor Cubano. Portada: Santiago Romero Chang

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