El libro, amigo de siempre

Libro cubano en su día
El mensaje de Amor del Actor Maikel Eduardo de CMKC
El mensaje de Amor del Actor Maikel Eduardo de CMKC

Audio: Oscar Ignacio Ruano Chávez
El libro es un confidente, es la compañía leal que guia, enseña, advierte y te prepara para la vida, al menos sí ha ayudado al actor santiaguero Maikel Eduardo, quien labora el grupo dramático de la CMKC, al mismo tiempo con su equipo teatral juvenil.

Sobre el libro, así se expresa el actor Maikel Eduardo, quien dirige el Grupo Calibán Teatro de Santiago de Cuba.

Libro cubano en su día
Día del libro cubano. Imagen: Trabajadores.

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El libro y la lectura, compromiso fidelista inalterable

Libro y la lectura– El fomento del libro y la lectura, pasión a la que tanto empeño dedicó el Comandante en Jefe Fidel Castro, constituye un compromiso inalterable del Gobierno, las instituciones culturales cubanas y la vanguardia artística y literaria.

Libro y la lectura
Esa prioridad, y el modo de hacerla efectiva en medio de las circunstancias actuales y de cara al futuro inmediato, marcó la tónica del más reciente encuentro entre el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el miembro del Secretariado del Partido, Víctor Gaute, directivos del Ministerio de Cultura y destacados creadores, que dio seguimiento a los acuerdos y planteamientos del IX Congreso de la Uneac.
Pensar como País sí se puede en la lucha contra la covid-19. Imagen: Santiago Romero Chang
Pensar como País sí se puede en la lucha contra la covid-19. Imagen: Santiago Romero Chang

¿En qué debo pensar? ¿Cómo, desde cada uno de sus ciudadanos, se construye un país? ¿Qué hacer que no hacemos? ¿Cómo hacer que lo soñado resulte posible? ¿Cómo entender lo que significa el hecho de que ningún espacio ni momento ni tarea son pequeños o poco valiosos para el movimiento inmenso que es la construcción del futuro?

El busca del actor perdido, nuevo libro de teatro

Si la emergencia epidemiológica impidió la realización este año de la Feria Internacional del Libro, y tronchó el programa de la anterior a lo largo del país, los escritores, editores y promotores, convocados por el Instituto Cubano del Libro (ICL), la Uneac, la Asociación Hermanos Saíz y las instituciones de la Cultura se disponen a celebrar, del 26 al 31 de marzo, una jornada por el Día del Libro Cubano, al conmemorarse el aniversario 62 de la fundación de la Imprenta Nacional.

Lo harán mediante presentaciones literarias, conferencias, paneles, entrevistas, documentales y exposiciones, con el acompañamiento del cine, la música y las artes plásticas y escénicas, en su mayoría concebidas para su difusión en espacios virtuales.

Si aún antes de la pandemia disminuyó sensiblemente la impresión de libros y revistas, debido a los onerosos efectos del bloqueo estadounidense contra Cuba, la máxima dirección del país está desarrollando ingentes esfuerzos para poner al día los atrasos de la producción poligráfica y mejorar el equipamiento del sistema de ediciones territoriales creado por Fidel.

Ni la Asociación de Escritores ni el ICL han dejado de ocuparse y, en no pocos casos, hallar soluciones que den respuestas a los acuerdos del IX Congreso.

No obstante, quedan tareas pendientes e interrogantes que transitan, desde el estímulo de la creación hasta el imprescindible papel de la crítica en el establecimiento de jerarquías, las cuales deben ser asumidas con inteligencia, integralidad y espíritu innovador.

Urge, según expresó el poeta Miguel Barnet, saber con certeza qué se escribe hoy, qué lee y desea leer el cubano de nuestra época, cuál es la relación de los jóvenes con la lectura, ventilar si hemos sabido contar nuestra historia en las letras.

Es preciso, apuntó el narrador Francisco López Sacha, tomar el pulso real al estado actual de la creación literaria, pues se corre el riesgo de la relativización insustancial o la atomización de las perspectivas, tal como ha sucedido en países occidentales con una larga tradición.

Es inaplazable recuperar la edición y circulación de revistas emblemáticas y dignificar el papel del traductor literario, a juicio de la poeta Nancy Morejón.

Doctora Olga Portuondo regala en CMKC ejemplar de su libro: Misericordia

La narradora Laidi Fernández de Juan planteó justificados reclamos acerca de la representación y protección de los autores cubanos. El historiador Ernesto Limia insistió en la alianza factual y permanente entre los mejores referentes literarios y el sistema educativo.

Revuelo de pañoletas, olor a libro, uniformes…

Luego de requerir una mayor intensidad en la respuesta a estos y otros problemas abordados, el mandatario se interesó por la colección básica de autores cubanos en fase de implementación, y enfatizó en la necesidad de la promoción de la lectura: «Si logramos que las personas lean más, contribuiríamos a que sean mejores personas, mejores ciudadanos».

Autor: Pedro de la Hoz | pedro@granma.cu

Los 101 consejos chinos ante Covid-19
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Historia del libro

Desde los orígenes, la humanidad ha tenido que hacer frente una cuestión fundamental: la forma de preservar y transmitir su cultura, es decir, sus creencias y conocimientos, tanto en el espacio como en el tiempo. El planteamiento de esta cuestión supone: por un lado, determinar la forma de garantizar la integridad intelectual del contenido de la obra y la conservación del soporte en el que fue plasmada, y por otro, encontrar el medio por el cual se mantendrá inalterada la intención o finalidad para la cual se concibió.

Los orígenes de la historia del libro se remontan a las primeras manifestaciones pictóricas de nuestros antepasados, la pintura rupestre del hombre del paleolítico. Con un simbolismo, posiblemente cargado de significados mágicos, estas pinturas muestran animales, cacerías y otras escenas cotidianas del entorno natural del hombre antiguo, que trataba de dominar las fuerzas adversas de la naturaleza capturando su esencia mediante su representación.

Son el más antiguo precedente de los primeros documentos impresos de que se tiene memoria.

Durante las edades antigua y media de la historia de la humanidad, época en que predominaba el analfabetismo, los libros eran escasos y costosos, pues todos estaban escritos a mano en grandes pergaminos que eran custodiados celosamente en algunas bibliotecas, como las de Pérgamo, Alejandría o Bizancio, de modo que las personas que querían instruirse en ellos debían viajar a dichas ciudades y solicitarlos.

El acceder a un libro de la época era un trámite al alcance de pocos. Desde la antigüedad, predominaban la ignorancia y la superstición, pero se reconocía el enorme poder e influjo que tenía la información para quién decidía obtenerla; por eso, era celosamente guardada.

Libro cubano en su día
Día del libro cubano. Imagen: Trabajadores.

Con el advenimiento de la imprenta, se inicia la época de expansión bibliográfica, de la modernidad y del pensamiento crítico, facilitado en la actualidad con el acceso a la información en otro tipo de fuentes, tales como periódicos, revistas, internet, etc. No obstante, el valor del libro es perdurable a través del tiempo.

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