Por: Luis Alberto Portuondo
Tanto en la Sierra como en el llano de Santiago de Cuba, son incontables las huellas del Líder al frente de la Revolución, y en miles se cuantifican las vivencias que dan fe de un cariño y respeto recíprocos | internet@granma.cu

Recorrido del Comandante Raúl Castro por el II Frente Oriental Frank País en 1959.
En septiembre de 1958 la aviación batistiana bombardeaba indiscriminadamente las montañas orientales. Su objetivo no solo eran los rebeldes sino el campesinado que los apoyaba de manera irrestricta. En uno de esos criminales actos resultó herida la niña Ana María Poll.
Sangraban su frente y una de las piernas. En uno de los tantos hospitales de campaña creados en el territorio del II Frente Oriental Frank País García, fue atendida. Raúl supo del hecho y junto a Vilma visitó el lugar, la cargó y prometió que esos crímenes iban a terminar. Desde entonces, cada vez que el General de Ejército visita a Mayarí Arriba, pregunta por Ana María, quien, sencillamente, lo quiere como a un padre.

Esos mismos sentimientos se profesan en la ciudad de Santiago de Cuba, «donde él se comporta como un santiaguero más, dicharachero y también valiente. Por eso Cándido Fabré compuso aquellas letras que advierten que los que no son de Fidel, esos no son de Raúl», comentó Francis Rondón Gómez, quien se autodefine como «seguidora de Fidel y Raúl, los que, junto al pueblo, alcanzaron la verdadera independencia de Cuba».

De manera que no es arriesgado ni rimbombante afirmar que no hay un municipio de la provincia en el que no haya estado el Líder al frente de la Revolución. Su vínculo con estas tierras comenzó en 1939, cuando siendo apenas un niño inició sus estudios en el Colegio Dolores; luego vendrían el Moncada, el encarcelamiento en San Luis, la fundación del II Frente Oriental –que liberó a no pocos de los pueblos y ciudades de Santiago–, la proclamación del triunfo el 1ro. de enero, su casamiento con Vilma y una larga lista de acontecimientos a lo largo de más de 85 años.

LA «VIDA SANTIAGUERA» DE RAÚL
Desde Birán llegó el pequeño Raúl al Colegio Dolores, una prestigiosa institución de la Compañía de Jesús, donde estudió entre los años 1939 y 1945. Al igual que sus hermanos Fidel y Ramón, recibió una formación integral y conoció a la entonces capital de Oriente, su historia y sobre cómo el ejército de Estados Unidos prohibió a los mambises la entrada a la urbe tras la derrota de España en 1898.
Ocho años después retornó ya como parte de la Generación del Centenario de Martí. En la Granjita Siboney, aquella madrugada del día de Santa Ana de 1953, no dio el paso atrás y encabezó el grupo que apoyó el asalto al cuartel Moncada desde el Palacio de Justicia. Con el revés consumado, Raúl se dirigió a la casa de la doctora Ana Rosa Sánchez, propietaria de una farmacia y amiga de su familia, a la que contó sobre el baño de sangre que los esbirros de la tiranía estaban realizando.
El día 27 se trasladó hasta las cercanías del central Algodonal y decidió, por sus propios medios, dirigirse en solitario hacia Birán. Siguiendo el ferrocarril central, con la ropa mojada y extremadamente agotado, recorrió una decena de kilómetros hasta el puente sobre el río San Rafael, donde resultó sospechoso a unos soldados que lo condujeron hacia el cuartel de San Luis para transferirlo a Palma Soriano.
Luego vendrían el proceso judicial, la prisión fecunda, el exilio y el desembarco del Granma. Con el inicio de la lucha guerrillera y su consolidación fue creado un Frente que honraría la memoria de Frank País García. Con la entrada de los mambises del siglo XX a Santiago, el 1ro. de enero de 1959, comenzó otra etapa en la vida del entonces Comandante del Ejército Rebelde.
El 26 de enero, a decir del propio Raúl, «me puse un nuevo uniforme de guerrillero y me fui a la boda con Vilma (…) lo mejor y más lindo que hice toda mi vida». Fue en el Rancho Club, desde donde se divisa gran parte de la ciudad, donde se unió su existencia a una santiaguera que primero estuvo en la clandestinidad para luego unirse al II Frente hasta la derrota del batistato.
En lo adelante inauguraría escuelas, hospitales, centros productivos; visitaría la Granjita, el Moncada, El Escandell; compartiría con el pueblo de Palma Soriano; acompañaría al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque en no pocas tareas partidistas y de la defensa; sería propuesto como candidato a Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular por el municipio de Segundo Frente; al tiempo que impulsaría el desarrollo económico-social de la provincia y el embellecimiento de la proclamada, en 1984, como Ciudad Héroe de la República de Cuba.
Dos años antes, como parte de la Operación Heredia -dirigida por Raúl-, se proyecta, entre otras cosas, dotar a la urbe de nuevas edificaciones y espacios. Entre estos, lo que sería el moderno Teatro Heredia, ya que desde el incendio del Aguilera y de la clausura del Oriente, Santiago no contaba con una instalación de este tipo. Miles de jornadas de trabajo, bajo la supervisión del General de Ejército, hicieron posible su inauguración, el 13 de agosto de 1991.
Desde Santiago, Raúl convocó al IV Congreso del Partido, con el objetivo de salvar a la Patria, la Revolución y el Socialismo, hecho que se consumó en octubre de 1991. En ese contexto, con Fidel a la vanguardia, estuvo presente en la inauguración de numerosas obras.
Siempre que podía retornaba a la provincia y, en diciembre de 2007, protagonizó junto al Comandante Hugo Chávez Frías una histórica visita a la ciudad. Cuando el huracán Sandy devastó, en 2012, buena parte de la infraestructura del territorio y de su fondo habitacional, el acompañamiento del entonces Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros fue constante, «y anunció la decisión del Gobierno Revolucionario con respecto a los precios y niveles de subsidio de los materiales de construcción; también nos habló de los detalles del día de la rendición del ejército de Batista en el cuartel de La Maya y nos convocó a seguir luchando por el pueblo», relató Israide Mora Osoria.
En una jornada sabatina de 2016, sobre las siete de la mañana, quien también fuera Primer Secretario del Comité Central del Partido sorprendió a los santiagueros al recorrer el Corredor Patrimonial Enramadas: «El que vio a Santiago después del paso del huracán Sandy no se puede creer que ahora esté tan espléndida», aseguró el Líder desde una improvisada tribuna.
En 2019, junto a Díaz-Canel, inauguró la Escuela Especial Solidaridad Cuba-Vietnam, «con una preocupación constante por las condiciones de vida, estudio, trabajo», comentó Iriobis Rodríguez Madariaga, director de la institución educativa.
Muchos son los que visitan cada año el Mausoleo donde se atesoran los restos de los combatientes del Frente guerrillero. Foto: Endrys Correa Vaillant
EL FRENTE DE RAÚL
El 11 de marzo de 1958, Raúl cumplió con la orden del Comandante en Jefe de crear el II Frente Oriental Frank País García, que funcionó «como un pequeño estado revolucionario dentro de otro», pues abarcó unos 12 000 kilómetros, sobre todo de los municipios santiagueros de San Luis, Songo-La Maya y Segundo Frente.
«Yo fui parte de los siete integrantes de la columna 6 que salimos desde Pata de la Mesa hasta Piloto del Medio. Durante toda esa larga marcha Raúl siempre nos dio aliento. Era el primero en levantarse y el último en acostarse. Siempre ha tenido una fe inquebrantable en la victoria», destacó el primer coronel Alberto Vázquez García, Héroe del Trabajo de la República de Cuba y director del Complejo Histórico que acoge el Mausoleo donde se atesoran los restos de los combatientes del frente guerrillero, «y los de Vilma, en un monolito que también tiene un espacio para Raúl».
Tan trascendentales como las acciones combativas fueron la creación de los departamentos de Justicia, Sanidad Rebelde, Obras Públicas, Tesorería, Propaganda e Inspección, Educación y los burós agrario y obreros, que tuvieron, en sus respectivos congresos en armas, la ruta para lograr la unidad y el preámbulo de lo que luego haría realidad la Revolución en el poder.
En nueve meses y 20 días fueron tomados 31 cuarteles militares y puestos de la Guardia Rural, se arrebataron unas 2 000 armas al enemigo, y se crearon 20 hospitales y puestos médicos de campaña, así como unas 400 escuelas. «Fue emocionante ver a los alzados, que era como le decíamos a los rebeldes, derrotar a los casquitos que tantos atropellos habían cometido. Raúl y Vilma entraron a San Luis en diciembre de 1958 dando saludos y abrazos a todos. La alegría fue inmensa», aseveró el anciano Henry Reyes Rodríguez.
Y, por iniciativa de Raúl, surgió el municipio de Segundo Frente. Mayarí Arriba ya no es un pequeño caserío y sus tierras propiedad de pocos, sino un pintoresco pueblo con escuelas, hospitales, vías de acceso. «Todo es 100 % obra de la Revolución. Él es uno de nuestros diputados al Parlamento y en las últimas elecciones fue el que más votos obtuvo», dijo Pablo Campos Batista.
«Siempre nos ha transmitido confianza, recordando que la unidad es la mayor fortaleza. Es muy amable, le gusta hacer anécdotas, contar historias, impregnar en las presentes y futuras generaciones el conocimiento, desde la modestia, el desinterés y el altruismo», agregó.
En su más reciente discurso -a propósito del aniversario 65 del triunfo de la Revolución-, afirmó que «desde la heroica Santiago de Cuba, ratificamos que nos mantenemos con el pie en el estribo y listos para la carga al machete, junto al pueblo y como un combatiente más». Yo estuve allí y la respuesta unánime fue: ¡Viva Raúl!























